26/12/2011

MUJER HUMILDE, HOMBRE HUMILDE

Hombre humilde, mujer humilde...
Yo no, no yo...
Como un tambor en mitad de una guerra,
Ya no, no yo...
Pero poseo las armas y poseo el miedo,
Yo también...
Y siento como mi humildad se desvanece
entre mis manos de sudor, débiles, de cera,
que se derriten entre gramos de pólvora mojada...
Y ahora no quiero trascender, y no pienso
en viajar más allá: hasta los cuerpos celestes
que me seducen...
Yo no, no yo...
Humildad: Amén.



03/06/2011

UN SONIDO FAMILIAR



Escucho sonidos familiares. Bajo el cartón húmedo siento el sonido. Muñecas de metal bailan alrededor. Llévame contigo antes de que llegue ningún final. Quiero ser viejo; tan viejo como el metal. Dibújame hasta disolverme en un sonido familiar. Barreras. Armas. Voces. Alguién me señala con su voz. Escupe sonido, pero no mates por él. Es familiar, cercano... es brutal.

26/11/2010

HEY DAFNE (Tradicional)



¿Acaso huyendo salvaré mi alma? ¿Y mi cuerpo? ¿Y hacia dónde voy? ¿Hacia el norte? ¿Hasta el río de agua fría? No he hecho más que liberarme de mi yugo y del dolor - Se repetía una y otra vez Dafne.

Es un delito de sangre y la pena es la horca. A pesar de todo, has cometido un crimen y la mano del verdugo caerá sobre ti. Corre hacia las tierras templadas. Huye al sur Dafne, allí serás libre! - Le dijo la canción.

04/10/2010

LA RESPUESTA



"¿Por qué nos vamos, padre?" No hubo respuesta. "¿Hacía dónde vamos, padre? ¿Hacía dónde?" Y el silencio fue la respuesta. El hijo cabizbajo miró a través de la única ventana lateral de la nave. Buscaba respuestas. Anhelaba encontrar, más allá del camino emprendido, algún sentido a la marcha. Mientras tanto, el padre mantenía las manos firmes en los mandos de la nave, la mirada tensa... Se sucedían los segundos, los minutos, las horas... finalmente, el padre relajó todos y cada uno de sus gestos, y dirigiéndose al hijo, dijo: "Hijo, jamás te abandonaré".

26/09/2010

LA TURBA EN MITAD DE LA NOCHE CERRADA



Allí, al final del callejón, los oí suplicar. Y también los vi. Rodeados por una turba formada por hombres de bien. ¿Justos? Más bien, ¿pobres pecadores? De repente, un tipo de mediana estatura, maduro, imberbe, con canas, gesticulando como un adolescente pajillero, nervioso, dio un paso adelante. La muchedumbre se quedó inmóvil ante lo que habían estado esperando hacía ya demasiado tiempo. El tipo de mediana estatura, maduro, imberbe, con canas, dejó de gesticular torpe y caprichosamente, y lanzó un grito desgarrado al cielo. Todos, a coro, lo acompañaron. Gritos graves, gritos agudos, unos que se apagaban de repente, otros como susurros, algunos desesperados, otro con voz de barítono, un par de tenores... y así, todo culminó como una épica escenificación de una tragedia clásica. Pensé. a) La banda sonora de gritos descompasados, afinados, desafinados, bélicos, patéticos, esforzados, frustrados, sucios, todas las clases de los gritos más descarnados. b) Dos sujetos tirados en el suelo, encorvados, con las manos protegiendo sus cabezas, silenciosos, culpables o inocentes, jóvenes o viejos. c) Patadas, puñetazos. Gritos en mitad de la noche cerrada. ¿Justicieros? Más mal, ¿delincuentes escondidos en mitad de una noche cerrada? Pensé. De nuevo, y otra vez. Volvamos al principio... Allí, al final del callejón, los oí suplicar...

19/09/2010

(paréntesis)




http://www.youtube.com/watch?v=skyp9SUuYu8



José Antonio Labordeta. Uno de los nuestros.


28/08/2010

HÁBITAT



EL UNO: Es la hora de seguir. Cuando nos podamos confundir en la oscuridad de la noche, estaremos a salvo. No hay otro camino.

EL OTRO: ¿Y los cazadores?

EL UNO: Inevitables.

EL OTRO: ¿El frío?

EL UNO: Inevitable.

EL OTRO: ¿La falta de visión?

EL UNO: Inevitable.

EL OTRO: Entonces, ¿Estaremos a salvo?

EL UNO: Es nuestro hábitat.